domingo, 26 de julio de 2009

LA IGLESIA DE CRISTO

El haber nacido como persona, me da el derecho y la libertdad para ir encontrando el camino más apropiado para mi vida.

El tener la dicha de ser cristiano, descubre en mi los fundamentos para avanzar sin transgredir mi libertdad.

Y el ser católico, me une íntimamente a lo expuesto anteriormente en el convencimiento de que, Cristo, lo abarca todo - ( de ahí, la palabra católico = universal).

Por todo ello, y con la sensatez y humildad necesarias, deberíamos enriquecernos con los valores de nuestros semejantes, dejando a un lado antagonismos y crispaciones, para que, entre todos, fomentemos y fortalezcamos el ecumenismo en los seres humanos.

Sentemos las bases para comprender que la iglesia somos todos los creyentes en el Ungido por Dios, su propio Hijo. Todos sus miembros debemos colaborar para que, la nave, capitaneada por Jesucristo y con tripulación "humana" , llegue al puerto de destino prometido, pese a los temporales bravíos que la hacen bambolear, pero que nunca se hunde, gracias al soplo vivificador del Espíritu.

En ocasiones, y desde el comienzo de su navegación, han habido tripulantes porfiosos, que con sus actitudes, dañan el casco de la nave pero que, gracias al resto de la tripulación y al ánimo incesante de su Capitán, la calafatean de nuevo para que siga su rumbo.

Situaciones terroríficas y pésimos ejemplos, han creado profundos galimatías y escisiones desgarradoras entre sus miembros. Por esa misma razón,Jesús, que nos conoce a la perfección, tomó nuestra propia naturaleza y en este profundo misterio de entrega y amor absolutos nos indica las pautas a seguir:

"Yo soy el camino y la verdad y la vida".

En mi falta de erudición, he tratado de exponer y sin que nadie se sienta ofendido, el trayecto individual de cada uno de nosotros los creyentes como iglesia militante.

Se nos achacan siempre los defectos y los deberes mal hechos, olvidando con frecuencia que, nuestras críticas deberían de ser constructivas para que, de igual manera, tuvieran con nosotros la misma condescendencia.

Parémonos a pensar que, en nuestra imperfección, hay también muchos tesoneros dentro y fuera de la iglesia que, con su buena voluntad, entrega y valentía , impregnan en todos sus quehaceres la llama de la esperanza para alcanzar un mundo más justo y más humano.

Ejemplo de ello lo tenemos en los misioneros y misioneras, bien sean religiosos o seglares que, en una entrega total y en los lugares más remotos de la Tierra, ofrecen incluso sus vidas en defensa de sus protegidos.

Instituciones de todo tipo que dan de comer a diario a los desposeídos. Los acogen y velan por ellos en hospitales y casas, dándoles el cariño que quizás nunca tuvieron.

Hogares para niños huérfanos, de familias desestructuradas y con falta de medios económicos, en donde con profundo amor se les cuida y forma para su futuro

Asitencia a los carentes de libertad en las cárceles para ellos y sus familias. Casas de acogida para cuando salen de prisión y no tienen adonde ir .

Enfermos de sida, muchas veces rechazados por la sociedad a quienes se les acoge en residencias para tener un hogar digno.

Párrocos y sacerdotes, religiosos y religiosas que, en sus diferentes labores denotan sencillez y entrega en todo lo que hacen.

Y por supuesto, no podemos olvidar a la iglesia doméstica, de valor incalculable, y en donde padres, madres o tutores dan todo lo mejor de sí mismos y sin esperar nunca nada a cambio. Con su ejemplo,plantan la semilla de los valores esenciales para nuestra libertad de vivir.

Podríamos seguir con una lista interminable de personas que en su anonimato lo único que hacen es seguir a Jesucristo en su ejemplo y en sus palabras:

" Lo que hagáis por uno de estos, lo estáis haciendo conmigo".

Gracias por haber tenido la paciencia de leer estas secillas pero sentidas palabras.

Crivevi. P.T.G.S.