miércoles, 19 de agosto de 2009

"LA FRAGILIDAD DE NUESTRO CUERPO"

Cuando a una persona y a su entorno familiar, le notifican que la enfermedad ha tocado a su puerta, el impacto imprevisto que ello conlleva, hace que comencemos a sentir lo finitos y frágiles que somos.

Te sientes impotente y desgarrado interiormente cuando a un miembro de tu familia le diagnostican esa terrible enfermedad llamada cáncer.

Estoy escribiendo estas líneas horas antes de que a mi yerno le valoren el alcance de su dolencia. Nuestro consuelo y nuestra confianza como creyentes de a pie que somos, la tenemos depositada en Dios y ponemos como intercesora a nuestra madre la Vírgen.
Le rogamos con todas nuestras fuerzas por su curación, si así lo tiene designado, como asimismo, ayude a todas aquellas personas que lo necesiten.

En estos momentos tenemos serenidad y ánimo para ayudarle sobre todo a él y a nuestra hija a sobrellevar esta carga inesperada.


La oración, es la potencia sin paliativos que poseemos los cristianos para los momentos felices y para los más tristes. Al hacerla con confianza, sinceridad y humildad, podemos estar completamente seguros de que jamás caerán en terreno baldío. Dios siempre nos responde, eso sí, de la forma más impredecible e imprevisible.


Nos afianzamos con fuerza a nuetra fe, pidéndote una vez más, por todas las personas que lo necesiten en cualquier aspecto de su vida ,como asimismo, por esta humanidad tan aletargada en su vida interior para que, reflexionando que nuestro cuerpo es finito y nuestro espíritu es inmortal, logremos encontrar nuestro camino y marcarnos la dirección correcta que nos descubra a cada uno individualmente el privilegio de nuestra existencia como ser humano.

A todas aquellas personas que hayan ocupado su tiempo en leer estas pobres palabras, les pediría que unidos en la esperanza por un mundo mejor, renováramos nuestro espíritu hacia metas más vivificantes.


Gracias a todos. Crivevi. P.T.G.S.